EDUCACIÓN

El nuevo paradigma de los ambientes de aprendizaje

El acceso fácil, rápido y efectivo a la información vía internet es un acontecimiento relativamente nuevo a los ojos de un maestro, pero no a los de un niño.

En la época en la que los actuales maestros fueron alumnos, e, incluso durante su proceso de formación docente, la clase giraba alrededor del maestro: este era la principal fuente de conocimiento y la persona que lo impartía. Ahora el reto consiste en cambiar la mentalidad con la que los profesores fueron formados: deben entender que su papel está cambiando, pues los estudiantes tienen el acceso a la información en la punta de sus dedos y seguirán teniéndolo de manera cada vez más inmediata.

Por consiguiente entran al aula con una mentalidad completamente diferente a la de hace veinte o treinta años. Así, la educación ha cambiado de tener un enfoque centrado en el maestro, donde se recibía la información, a un enfoque centrado en el estudiante, donde se indaga e investiga.

1. Los maestros son guías, no instructores:

Hoy en día, la abrumadora cantidad de información a la que se enfrentan los estudiantes convierte a los docentes en facilitadores y guías. Es responsabilidad suya, por ejemplo, enseñarles a sus alumnos qué constituye una buena fuente y por qué, en lugar de atiborrarlos con datos que pueden conseguir por su cuenta.
Por supuesto el pensamiento crítico necesario para evaluar la veracidad de la información y categorizarla no puede ser desarrollado en un modelo tradicional de aprendizaje: un ambiente de aprendizaje nuevo exige nuevas dinámicas de clase y un espacio acorde con ellas, en donde el maestro debe encontrar nuevas estrategias.
2. El conocimiento no basta:
Ahora no se valora tanto lo que uno sabe, sino lo que se puede hacer con ello. Tanto así, que retenemos y comprendemos mejor aquellos conocimientos que podemos aplicar en nuestra vida diaria. Aunque aprender física en un nivel teórico puede ser muy interesante, es aún más valioso aplicar ese conocimiento en un contexto real: el momento en el que los estudiantes investigado por su cuenta y aprenden a aplicar un conocimiento, es decir, cuando dan el paso entre la teoría y la práctica, revela el nivel de sofisticación que puede llagar a tener un proceso de aprendizaje, algo que nunca dejará de ser motivo de asombro u orgullo.
Teniendo en cuenta que el protagonista es el estudiante, al margen de los objetivos de la clase, se pueden establecer tiempos y espacios para que los estudiantes trabajen por su cuenta. Por ejemplo, si un alumno termina con las tareas designadas para la clase, se le puede enviar a la biblioteca o, mejor aún, a espacios diseñados para el estudio autónomo para que trabaje por su cuenta y luego reporte a la clase. Es por esto y mucho más que, entre los planes que debe tener una instituciones debe contemplar la construcción de espacios centrales, que sirvan como zonas de estudio individuales y grupales, equipados con mobiliario confortable y recursos tecnológicos. Un ambiente de esta naturaleza permite que los estudiantes puedan salir del aula y trabajar individualmente cuando resulte conveniente.

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