EDUCACIÓN

A LA HORA DE DISEÑAR, CÉNTRESE EN LO HUMANO

Todas las decisiones que se deben tomar en el momento de diseñar una institución educativa deben partir de la perspectiva humana. Las decisiones sobre un edificio, el mobiliario y demás elementos que conforman un ambiente de aprendizaje deben ser tomadas pensando en la persona, en un usuario que debe habitar ciertos espacios y establecer relaciones con y en ellos. Cuando partes de este principio, podrás crear espacios fértiles para el aprendizaje y acoplados a las necesidades de cada institución y cada contexto.

LÓGICA

Entonces, ¿cuál es la lógica que se debe aplicar para diseñar una edificación de una entidad educativa? Para emprender un proyecto de infraestructura o un nuevo edificio en un colegio o escuela, se deben formular tres preguntas. ¿Cuál es el objetivo académico? ¿Cuál es la metodología pedagógica que se emplea para moldear el tipo de alumno? ¿Qué necesita la comunidad?
Resueltas estas preguntas pueden dar insumos que son fundamentales y que, incluso, pueden llegar a sorprender por la cantidad de información de valor que se puede adquirir, incluso, de los estudiantes más pequeños. Sin embargo, la experiencia de cada miembro de la comunidad es distinta y debe ser tenida en cuenta incluyendo maestros, administrativos y actores externos.

Por ejemplo, en el caso de una institución educativa que aplica metodologías de aprendizaje basada en proyectos (Activa), en lo que se refiere a la infraestructura, debe ser una institución en donde los alumnos puedan trabajar en grupo, saliendo y entrando en las aulas y hasta interactuando con el mundo exterior. Los salones deben ser especialmente flexibles, para responder a las necesidades físicas, electrónicas o teóricas de los educandos. En otras palabras, más que pensar, inicialmente en cómo se va a ver un edificio, lo más importante es concentrarse en cómo va a actuar: cómo va a funcionar, cuáles son sus requisitos de desempeño y cómo se va a acoplar a los objetivos educativos de la institución.

MOBILIARIO FLEXIBLE

Lo más importante del mobiliario es que se adapte a dos factores: el alumno y las dinámicas de aprendizaje. Por una parte, es clave que las sillas se adapten al cuerpo y no viceversa; por otra parte, para que en el aula se puedan desarrollar diferentes actividades se debe contar con unos muebles que estén en capacidad de ser organizados según el proceso de aprendizaje. Por ejemplo, estamos hablando de actividades como presentaciones grupales, grupos reducidos de trabajo, trabajo individual, trabajo de estudio y trabajo práctico, todas las actividades ocurren en un mismo salón.
El mobiliario allí tiene que hacer que todas las actividades puedan ser llevadas a cabo. Así mismo, deben estar en capacidad de guardarse o apilarse con facilidad y eficiencia. Al final del día, se trata de aceptar que lo único constante es el cambio y que las dinámicas de aprendizaje se transforman, así que conviene tener herramientas flexibles para enfrentar dicha evolución.

“Una de las reflexiones más importantes que me planteo a propósito de los ambientes de aprendizaje es la siguiente: cuando los niños llegan a su colegio por primera vez, no tienen realmente claro cómo debería ser. Aunque han oído las historias de terceros, llegan a estudiar sin experiencia previa. En tal medida, podemos imaginar nuestras escuelas y colegios tan emocionantes e inspiradores como los queramos. De la mano de los educadores, tendremos la capacidad de crear espacios maravillosos, en donde los alumnos podrán vivir su infancia y experiencia de aprendizaje.” – Peter Brown –

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